Decidió que ya estaba hasta las tetas de poetas de bragueta y revolcón, de trobadores de contenedor.
Quizás la luna se le avalanzó encima demasiado pronto para lo que debía haber sido, produciéndole amnesia. Solía correr, hasta que vió que era incómodo en cada oportunidad que se le ponía por delante, y decidió flotar sin preocuparse de lo demas. Puede que fuera una de esas a las que no le merece la pena arriesgar, pero puede decirle a toda una legión que luche por lo que quiere y piensa. Quizas no era muy lúcida a veces.
Quizás tenía todo lo que necesitaba... pero nada que perder. O quizás le faltaba algo. Quizás era una hipócrita.